Cáncer cerebral, preguntas frecuentes (FAQ)

¿Qué es el cáncer cerebral?

El sistema nervioso central (SNC) está formado por el cerebro y la médula espinal. El cáncer puede comenzar en el SNC o, más frecuentemente, ser invadido por células cancerosas de otros órganos.

 

Los tumores cerebrales primarios son tumores que se forman a partir de las células cerebrales. Los tumores cerebrales metastásicos se propagan (metastatizan) al cerebro desde otro lugar del cuerpo, como el pulmón, el colon, el seno o el riñón.

 

Los tumores cerebrales metastásicos son más comunes que los tumores cerebrales primarios. En los Estados Unidos, más de 190.000 personas son diagnosticadas con un tumor cerebral cada año, siendo la edad media en el momento del diagnóstico de 58 años.

 

Los síntomas del cáncer cerebral pueden variar según el tipo de tumor, el tamaño, la ubicación y la extensión, así como la edad y el historial de salud del paciente.

 

No todos los tumores cerebrales primarios son iguales. Los tumores cerebrales primarios se pueden dividir en tumores malignos o benignos: Los tumores cerebrales primarios benignos no son cancerosos. Crecen lentamente, y tienden a ser más susceptibles a los tratamientos quirúrgicos u otros. Pero, aun así, los tumores cerebrales benignos todavía pueden dañar el tejido cerebral normal y causar problemas graves.

Los tumores cerebrales malignos son por definición más agresivos. Crecen más rápido e invaden las estructuras locales de forma más agresiva. Cuando el cáncer se desarrolla en otra parte del cuerpo y se disemina (hace metástasis) al cerebro, se llama tumor cerebral secundario o cáncer cerebral metastásico.

Los tumores cerebrales metastásicos (tumores cancerosos que se desarrollaron en otras partes del cuerpo y se propagan al cerebro) son más frecuentes que los tumores cerebrales primarios, que comienzan en las células cerebrales. El cáncer de pulmón, colon, riñón y mama comúnmente metastatiza al cerebro.

Los tumores cerebrales primarios se clasifican por el tipo de célula o tejido que el tumor afecta, así como la ubicación y el grado del tumor. Las células cancerosas del cerebro pueden viajar distancias cortas dentro del cerebro, pero generalmente no se extienden más allá del cerebro.

La probabilidad de desarrollar un tumor maligno (canceroso) o de la médula espinal es inferior al 1 por ciento. Los hombres tienen un riesgo ligeramente mayor, aproximadamente uno de cada 143, mientras que las mujeres tienen una probabilidad de 1 de cada 185, aunque las mujeres tienen un mayor riesgo de padecer ciertos tipos de tumores cerebrales.

 

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer cerebral?

Los factores de riesgo del cáncer cerebral pueden variar. La causa del cáncer de cerebro en gran medida se desconoce. Aunque algunas condiciones genéticas y factores ambientales pueden contribuir al desarrollo del cáncer cerebral, los factores de riesgo son mucho menos definidos para el cáncer cerebral que para otros cánceres en el cuerpo. Además, el riesgo de padecer cáncer de cerebro primario es muy bajo. La sociedad americana contra el cáncer estima que el riesgo durante toda la vida es inferior al 1 por ciento. Es importante recordar que tener un factor de riesgo de cáncer cerebral afecta para toda la vida, incluso después de terminar la exposición al riesgo.

No existe una causa definitiva de tumores cerebrales o de cáncer cerebral, aunque ciertos factores pueden aumentar el riesgo. Incluyen:

- Género: ciertos cánceres, como los meningiomas malignos, tienen el doble de probabilidades de desarrollarse en las mujeres, mientras que los meduloblastomas se encuentran con mayor frecuencia en varones.

- Edad: la frecuencia del cáncer de cerebro aumenta con la edad, en individuos a partir de los 65 años. El factor de edad varía según el tipo de célula y la ubicación del tumor. Los adultos tienen un riesgo muy bajo de padecer meduloblastomas, mientras que los gliomas son más comunes en los adultos. Por ejemplo, la incidencia de los meningiomas es mucho más frecuente en adultos mayores de 50 años, pero de nuevo, estos tumores pueden ocurrir a cualquier edad.

- Sistema inmune comprometido: algunas personas con sistemas inmunes comprometidos tienen un mayor riesgo de desarrollar linfomas del cerebro.

- Genética: la historia familiar puede afectar la probabilidad de desarrollar ciertas enfermedades. La enfermedad de von Hippel-Lindau, el síndrome de Li-Fraumeni y la neurofibromatosis (NF1 y NF2) son afecciones hereditarias que se han encontrado en familias con antecedentes de tumores cerebrales raros. De lo contrario, hay poca evidencia de que el cáncer cerebral se presente en las familias.

- Exposición química: la exposición a ciertos productos químicos industriales o disolventes se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar cáncer cerebral. Aunque no es concluyente, la evidencia ha encontrado una mayor incidencia de ciertos tipos de tumores cerebrales en individuos que trabajan en refinadoras de petróleo, fabricas de caucho y fábricas de fármacos.

- Tratamiento de radioterapia previo: la exposición a la radioterapia, especialmente a una edad temprana, puede aumentar la probabilidad de desarrollar cáncer cerebral.

 

¿Cuáles son los síntomas del cáncer cerebral?

 

Los síntomas frecuentes del cáncer cerebral pueden incluir dolor de cabeza, visión borrosa o doble, pérdida auditiva, náuseas o vómitos, pérdida de la memoria, convulsiones, debilidad muscular, dificultad para hablar, cambios en el estado de ánimo, cansancio inexplicable, cambios en el ciclo menstrual, impotencia o infertilidad, exceso o falta de leche materna, síndrome de Cushing (una afección marcada por el aumento de peso, presión arterial alta y diabetes y hematomas). Algunos pacientes pueden no sentirse bien cognitivamente, o tener problemas visuales, de habla o de coordinación. Los síntomas pueden ser leves o aumentar progresivamente.

Los síntomas del cáncer cerebral varían según el tipo, la extensión y la ubicación del tumor, así como la edad del paciente y la historia previa, y a menudo imitan los producidos por otras afecciones médicas, por lo que es importante consultar a un profesional médico.

Los síntomas del cáncer cerebral están influenciados por la parte del cerebro que está afectada y el sistema funcional que realiza (por ejemplo, motor, sensorial, lenguaje, etc.). Por ejemplo, los problemas de visión pueden ser el resultado de un tumor cerca del nervio óptico. Un tumor en la parte frontal del cerebro puede afectar la capacidad de concentrarse y pensar. Un tumor ubicado en un área que controla la función motora puede causar debilidad, entumecimiento o dificultad para hablar. Cualquier tumor que sea significativamente grande puede causar múltiples síntomas debido a la presión producida por la masa tumoral.

¿Qué tipos hay de cáncer cerebral?

 

Los tumores cerebrales son más de 120 tipos diferentes. Algunos tumores cerebrales, como el glioblastoma multiforme, son malignos y pueden ser de crecimiento rápido. Otros tipos de tumores cerebrales, como el meningioma, pueden ser de crecimiento lento y benignos.

 

Los tumores cerebrales primarios se forman en las células cerebrales y se clasifican por el tipo de célula o donde se desarrollan por primera vez en el cerebro. Por ejemplo, los astrocitomas se forman en células con forma de estrella llamadas astrocitos.

 

Los tumores pituitarios se encuentran en la glándula pituitaria en la parte inferior del cerebro.

 

Los tumores cerebrales primarios más comunes se denominan gliomas, que se originan en el tejido gliales (células de apoyo).

 

Alrededor de un tercio de todos los tumores cerebrales primarios y otros tumores del sistema nervioso se forman a partir de células gliales. Aparte de los tumores en el cerebro, el cáncer puede comenzar o propagarse a otras áreas del sistema nervioso central (SNC), como la médula espinal o la columna, o los nervios periféricos. El cáncer que se manifiesta en la médula espinal o en sus estructuras circundantes se denomina «cáncer de columna vertebral». La mayoría de los tumores de la columna vertebral son tumores metastásicos, que se han extendido a la espina dorsal desde otro lugar en el cuerpo.

 

¿Los tumores cerebrales son cancerosos?

Muchos tumores cerebrales son cancerosos. Por ejemplo, más de la mitad de todos los gliomas diagnosticados en adultos son glioblastomas, una forma muy agresiva de cáncer cerebral. El ependimomas y los oligodendrogliomas también son tipos de tumores cerebrales que pueden ser malignos. Pero no todos los tumores cerebrales son cancerosos. Muchos meningiomas, craneofaringiomas y tumores pituitarios son benignos.

 

Por eso que es importante obtener un diagnóstico exhaustivo y preciso de un tumor cerebral. También es importante entender que incluso los tumores benignos pueden dañar el tejido cerebral y causar efectos secundarios, como dolores de cabeza, fatiga y visión doble o borrosa.

Los astrocitomas, son el tumor más frecuente del SNC, surgen en cualquier parte del cerebro o de la médula espinal y se desarrollan a partir de células pequeñas en forma de estrella llamadas astrocitos. En los adultos, los astrocitomas ocurren con mayor frecuencia en el cerebro. Puede afectar la información sensorial al alterar la información de lo que está sucediendo a nuestro alrededor y cómo se debe responder. El cerebro también controla el habla, el movimiento y las emociones, así como la lectura, el pensamiento y el aprendizaje.

Los gliomas del tronco cerebral son un tipo de astrocitoma que se forma en el tronco cerebral, que controla muchas funciones vitales, como la temperatura corporal, la presión arterial, la respiración, el hambre y la sed. El tronco cerebral también transmite todas las señales al cuerpo desde el cerebro. El tronco cerebral está en la parte más baja del cerebro y conecta el cerebro y la médula espinal. Los tumores en esta zona pueden ser difíciles de tratar. La mayoría de los gliomas del tronco cerebral son astrocitomas de alto grado.

Glioblastoma multiforme, también conocido como glioblastoma, GBM o astrocitoma de grado IV, es un tipo agresivo de crecimiento rápido de tumor del SNC que se forma en el tejido de soporte del cerebro. El glioblastoma es el cáncer cerebral de grado IV más común. Los glioblastomas pueden aparecer en cualquier lóbulo del cerebro, pero se desarrollan más comúnmente en los lóbulos frontales y temporales. Los glioblastomas generalmente afectan a los adultos.

El meningioma se desarrolla en las células de la membrana que rodean el cerebro y la médula espinal. Los meningiomas (también llamados tumores meníngeos) representan aproximadamente el 15 por ciento de todos los tumores intracraneales. La mayoría de estos tumores son benignos (no cancerosos y de crecimiento lento). Los meningiomas generalmente se eliminan con cirugía. Algunos meningiomas pueden no necesitar tratamiento inmediato y pueden permanecer sin ser detectados durante años. La mayoría de los meningiomas se diagnostican en mujeres de entre 30 y 50 años de edad.

Aparte de astrocitomas, hay otros tumores del sistema nervioso que se forman a partir de las células gliales. Incluyen:

Ependimomas, que generalmente ocurren en el revestimiento de los ventrículos, o espacios en el cerebro y alrededor de la médula espinal. Aunque los ependimomas pueden desarrollarse a cualquier edad, estos tumores de cáncer de cerebro son más comunes en niños y adolescentes. Los ependimomas también son un tumor común es la médula espinal.

Los oligodendrogliomas se desarrollan en las células que producen mielina, el recubrimiento que protege los nervios del cerebro y la médula espinal. Estos tumores son muy raros, y por lo general ocurren en el cerebro. Son de crecimiento lento y generalmente no se propagan en el tejido cerebral circundante. Estos tumores cerebrales ocurren con mayor frecuencia en adultos de mediana edad. Generalmente tienen resultados más favorables que los astrocitomas. Son gliomas mixtos ya que tienen dos tipos de células tumorales: oligodendrocitos y astrocitos.

Los tumores pituitarios, son tumores que se forman en la hipófisis, una pequeña glándula del tamaño de un guisante que se encuentra dentro del cráneo, justo debajo del cerebro y por encima de las fosas nasales. La glándula pituitaria produce hormonas que controlan los niveles de otras hormonas secretadas por las glándulas endocrinas en todo el cuerpo, dándole un papel importante en el control de las funciones clave del cuerpo y el sistema hormonal. La glándula pituitaria se compone de cuatro partes: el lóbulo anterior (frontal) y el lóbulo posterior (posterior), que funcionan independientemente el uno del otro, así como el área intermedia entre los dos lóbulos y el tallo que conecta la hipófisis con el diencéfalo (que incluye el tálamo, el hipotálamo y el epitálamo). La mayoría de los tumores pituitarios se forman en el lóbulo anterior. Muy raramente se desarrollan en el lóbulo posterior. Los tumores pituitarios representan del 10 por ciento de todos los tumores cerebrales primarios.

La gran mayoría de los tumores pituitarios son adenomas hipofisarios, de crecimiento benigno que no se extienden más allá del cráneo. A pesar de que estos tumores no son cancerosos, a menudo causan otros problemas médicos porque se encuentran cerca del cerebro y pueden hacer producir a la hipófisis exceso de hormonas.

Los cánceres pituitarios, llamados carcinomas hipofisarios, son muy raros — sólo unos pocos cientos han sido documentados en los Estados Unidos, según la sociedad americana contra el cáncer. Debido a que los cánceres pituitarios y los adenomas benignos se ven muy similares bajo un microscopio, los carcinomas a menudo se diagnostican solo cuando se propagan a otras partes del cuerpo.

 ¿Qué otros tumores cerebrales existen?

Hay diferentes tumores cerebrales que no nacen en el tejido glial.

Los craneofaringiomas se desarrollan en el área del cerebro cerca de la glándula pituitaria (la principal glándula endocrina que produce hormonas que controlan otras glándulas y muchas funciones corporales, especialmente el crecimiento) cerca del hipotálamo. Estos tumores cerebrales suelen ser benignos. Sin embargo, a veces pueden ser considerados malignos porque pueden crear presión o dañar, el hipotálamo y afectar las funciones vitales (como la temperatura corporal, el hambre y la sed). Estos tumores ocurren con mayor frecuencia en niños y adolescentes, o en adultos mayores de 50 años.

Los tumores de células germinales surgen del desarrollo de células sexuales (óvulos o espermatozoides), también conocidas como células germinales. El tipo más común de tumor de células germinales en el cerebro es el germinoma. Aparte del cerebro, se pueden formar germinomas en los ovarios, los testículos, el tórax y el abdomen. La mayoría de los tumores de células germinales ocurren en niños.

Los tumores de la región pineal ocurren en o alrededor de la glándula pineal, un órgano pequeño situado en el centro del cerebro. La glándula pineal produce melatonina, una hormona que desempeña un papel importante en el ciclo sueño-vigilia. Estos tumores pueden ser de crecimiento lento (pineocitoma) o de crecimiento rápido (pineoblastoma). Dado que la región pineal es muy difícil de alcanzar, requiere un alto nivel de experiencia quirúrgica para extirpar estos tumores.

Los meduloblastomas son tumores cerebrales de crecimiento rápido que se desarrollan a partir de las neuronas del cerebelo. El cerebelo es la parte inferior del cerebro y controla el movimiento, el equilibrio y la postura. Estos tumores se encuentran generalmente en niños o adultos jóvenes.

Los linfomas primarios del SNC se desarrollan en el tejido linfático del cerebro o de la médula espinal. Este tipo de tumor cerebral se encuentra generalmente en personas cuyo sistema inmunitario está comprometido.

¿Qué grados hay de cáncer cerebral?

Para determinar el crecimiento y desarrollo de tumores en el cerebro, los médicos se centran en las características del tumor y su efecto sobre la funcionalidad. Los principales factores utilizados para evaluar los tumores cerebrales incluyen:

- Tamaño y ubicación

- Tipo de tejido o células afectadas

- Resecabilidad (la probabilidad de que parte o todo el tumor se pueda extirpar mediante cirugía)

- La propagación del cáncer en el cerebro o la médula espinal

- La posibilidad de que el cáncer se haya extendido más allá del cerebro o del SNC

Una evaluación completa también incluye, la edad, las alteraciones del habla, la audición o el movimiento.

Los tumores en el cerebro se clasifican en función de cuán agresivas aparecen las células tumorales bajo el microscopio. El grado y la resecabilidad del tumor ayudarán a guiar las decisiones de tratamiento. La cirugía depende de la accesibilidad del tumor (ubicación), tamaño, extensión (propagación dentro del cerebro) y la salud general del paciente (incluyendo la historia clínica).

Grado I (cáncer de cerebro de grado 1): el tumor crece lentamente y rara vez se propaga a los tejidos cercanos. Es posible extirpar por completo el tumor con cirugía.

Grado II (cáncer de cerebro de grado 2): el tumor crece lentamente, pero puede propagarse a los tejidos cercanos o volver a aparecer.

Grado III (cáncer de cerebro de grado 3): el tumor crece rápidamente, es probable que se extienda a los tejidos cercanos, y las células del tumor se ven muy diferentes de las células normales.

Grado IV (cáncer de cerebro de grado 4): el tumor crece y se propaga muy rápidamente, y las células tumorales no se ven como células normales.

Los tumores cerebrales metastásicos: los tumores cerebrales secundarios o metastásicos, que se han extendido al cerebro desde otra ubicación en el cuerpo, son mucho más comunes que los tumores cerebrales primarios. Estos tumores también son cada vez más comunes a medida que los individuos mejoran con el tratamiento oncológico y viven más tiempo, dando al cáncer original la oportunidad de propagarse al cerebro.

Algunos cánceres que comúnmente se propagan al cerebro son el pulmón, el seno, el colon, el riñón, el melanoma, la tiroides y el útero. El cáncer de pulmón es la forma más común de cáncer de cerebro metastásico. De hecho, la estadificación del cáncer de pulmón suele implicar una exploración cerebral. Los cánceres cerebrales metastásicos se evaluarán a través del sistema de estadificación de tumor TNM. A veces, a las personas se les diagnostica cáncer metastásico cerebral o espinal antes de que se den cuenta de que tienen otro cáncer primario.

 

¿Cómo se diagnostica el cáncer cerebral?

Un diagnóstico exhaustivo y preciso es el primer paso para desarrollar un plan de tratamiento del cáncer cerebral. Un equipo multidisciplinario de expertos utiliza una variedad de pruebas y herramientas para diagnosticar el cáncer cerebral, evaluar la enfermedad y personalizar un plan de tratamiento basado en la enfermedad y la situación de cada paciente individual. A lo largo del tratamiento, las pruebas de diagnóstico por imágenes rastrean el tamaño del tumor y controlan la respuesta al tratamiento, por lo que el plan de tratamiento puede modificarse según sea necesario.

Las herramientas comunes utilizadas para diagnosticar el cáncer cerebral incluyen:

Biopsia: Siempre que sea posible, se realiza una resección quirúrgica completa del tejido canceroso. Si dicha resección amenaza la función neurológica, se realiza una resección menor o una biopsia simple. Una biopsia para el cáncer de cerebro implica la extirpación de una pequeña cantidad del tejido cerebral canceroso. Esto ayuda a evaluar el tumor con el fin de desarrollar un plan de tratamiento. Se puede realizar una biopsia con aguja para tumores en áreas de difícil acceso o críticas del cerebro.

Las pruebas de laboratorio: La prueba de laboratorio principal para el cáncer de cerebro es la prueba genómica avanzada, que analiza el perfil genómico de un tumor para buscar alteraciones del ADN que puedan estar causando que el cáncer crezca. Al identificar las mutaciones (cambios) en el genoma de una célula cancerosa, los médicos pueden comprender mejor el comportamiento del tumor y adaptar el tratamiento según estos hallazgos.

La gammagrafía ósea: Al capturar imágenes de los huesos en una pantalla puede revelar la ubicación del cáncer, así como si el cáncer cerebral se ha diseminado al hueso. Para realizar el escaneo, se inyecta una pequeña dosis de material radioactivo en un vaso sanguíneo, donde viaja por el torrente sanguíneo, se acumula en los huesos y es detectado por un escáner a través de imágenes nucleares.

Angiografía: Este procedimiento utiliza radiografías para obtener múltiples y detalladas imágenes 3D de los vasos sanguíneos en el cerebro. Se puede utilizar una angiografía para planear la resección quirúrgica de un tumor cerca de un área del cerebro con muchos vasos sanguíneos. A veces, este examen se utiliza para embolizar (cerrar) los vasos sanguíneos que alimentan un tumor antes de la cirugía.

Otras pruebas de diagnóstico por imágenes

Las pruebas de diagnóstico por imágenes para el cáncer cerebral producen imágenes del cerebro para determinar la ubicación y el grado de los tumores cerebrales. Se puede utilizar un agente de contraste para distinguir el tejido cerebral normal y anormal. Los exámenes imagenológicos utilizados en el diagnóstico de cáncer cerebral incluyen:

RMN (resonancia magnética): la resonancia magnética se utiliza para buscar tumores cerebrales y de la médula espinal porque tienden a proporcionar mayor detalle que la tomografía computarizada. Sin embargo, para los huesos y el cráneo, la RMN no proporciona la misma calidad de imagen que las tomografías computarizadas y, por lo tanto, puede no mostrar los efectos de los tumores en el cráneo.

Tomografía computarizada (TC): la tomografía computarizada crea imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo y se pueden realizar cuando la RMN no es una opción, como con pacientes con sobrepeso o claustrofobia. Las tomografías computarizadas también muestran un mayor detalle de las estructuras óseas cercanas al tumor.

PET (tomografía por emisión de positrones): las exploraciones por PET se utilizan más a menudo para tumores de alto grado y crecimiento rápido. Después del tratamiento, se puede realizar una exploración por PET para determinar si el tejido tumoral permanece.

 

¿Cual es el tratamiento del cáncer cerebral?

 

Cirugía

La cirugía por un neurocirujano experimentado para extirpar el tumor cerebral, o la mayor parte del tumor sin afectar la función cerebral, suele ser la primera línea de tratamiento oncológico cerebral. Dependiendo del tamaño, la ubicación y el grado del tumor cerebral, la cirugía puede ser el único tratamiento necesario, o la cirugía se puede combinar con radioterapia y/o quimioterapia. La cirugía también puede ayudar a aliviar algunos síntomas causados por tumores cerebrales, particularmente los causados por una acumulación de presión en el cráneo. Estos efectos secundarios pueden incluir dolores de cabeza, náuseas, vómitos y visión borrosa. La cirugía también puede hacer que las convulsiones sean más fáciles de controlar con medicamentos. La cirugía puede no ser una opción para ciertos tipos de tumores o lugares, o si la salud general de un paciente lo excluye.

Neurocirugía

Los planes de tratamiento pueden incluir enfoques quirúrgicos tradicionales (p. ej., resección tumoral), radioterapia, quimioterapia y/o inmunoterapias.

Técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas

La cirugía cerebral se utiliza típicamente para extirpar todo el tumor, si es posible. En el pasado, el cirujano haría grandes incisiones para extirpar el tumor. Hoy en día, a menudo se pueden utilizar técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas. Cuando es posible, la endoscopia, que coloca una cámara junto al tumor cerebral, puede permitir que se utilicen incisiones quirúrgicas más pequeñas para realizar una resección tumoral completa.

Mapping cerebral

Estas herramientas permiten la eliminación de tumores que de otro modo podrían haber sido inoperables, preservando al mismo tiempo la función neurológica: La neuronavegación intraoperatoria utiliza un sistema avanzado de RMN para mapear áreas del cerebro responsables de funciones importantes. El mapa nos permite planear la cirugía con precisión para evitar daños en esas áreas importantes.

Electrofisiología intraoperatoria "mapeo cerebral" (también llamado mapeo del motor y mapeo del lenguaje) es como GPS para el cerebro. Se colocan electrodos pequeños en la capa externa del cerebro para estimular el cerebro y las áreas alrededor del tumor. Esto ayuda a localizar las regiones del cerebro para evitar, como los responsables de la voz o el movimiento.

Otros tratamientos se pueden realizar en el momento de la resección quirúrgica. Por ejemplo, la quimioterapia local, también conocida como BCNU, lo que ayuda a reducir los efectos secundarios relacionados con la quimioterapia sistémica, como náuseas y vómitos.

Otro tratamiento en investigación para el tratamiento del cáncer cerebral es la radioterapia intraoperatoria (IORT). Con esta tecnología, la radiación se suministra directamente al área de la resección tumoral durante la cirugía, ayudando a evitar daños a las estructuras normales adyacentes, particularmente el cuero cabelludo y la piel.

Radioterapia

La radioterapia altamente focalizada se puede usar para destruir las células del tumor cerebral y para aliviar los síntomas causados por el tumor. Esta terapia permite a los médicos aumentar la dosis y apuntar con precisión la radiación al tumor cerebral, reduciendo al mismo tiempo el daño al tejido cerebral sano.

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23/Sep/2019