Depresión y ansiedad en la fase terminal del glioblastoma

Las alteraciones del estado de ánimo son frecuentes en pacientes con cáncer, y la depresión muestra una mayor prevalencia en pacientes con glioblastoma en comparación con la población general de cáncer. La depresión tiene una prevalencia de hasta el 29%, aunque la autopercepción de la depresión es mayor. La mayoría de los pacientes de glioblastoma con síntomas depresivos reciben medicación apropiada. Se ha demostrado que la cirugía puede aliviar la depresión, y este efecto también puede correlacionarse con el estado general preoperatorio y postoperatorio del paciente. La historia de enfermedad psiquiátrica previa y sexo femenino son factores de riesgo de padecer depresión. Junto con otros síntomas de cáncer, la depresión afecta gravemente la etapa final y también puede llevar a un proceso de muerte más rápido.

La eficacia clínica de algunos medicamentos como el metilfenidato, la oxcarbazepina, el bupropión, el ginkgo biloba y el donepezilo, no ha sido apoyada por pruebas sólidas y sigue siendo poco clara. Basado en evidencia en otros pacientes gravemente enfermos y pacientes con cáncer, los inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS), como la sertralina pueden considerarse como terapia de primera línea para tratamiento de la depresión y la ansiedad en pacientes con glioma.

Se sabe que la ubicación del tumor puede estar relacionado con alteraciones conductuales pero la depresión y la ansiedad no. La ansiedad se correlaciona con historia de enfermedades psiquiátricas previas y sexo femenino, un menor nivel educativo e incertidumbre sobre el tratamiento. Algunas evidencias apoyan el uso de benzodiazepinas como un tratamiento eficaz para la ansiedad, pero su uso debe ser cauteloso debido al alto riesgo de causar delirio.

Se ha demostrado que la incidencia más alta de angustia psicológica en el paciente con glioblastoma se produce tanto en el momento del diagnóstico inicial como en la recaída de los primeros síntomas. Según la literatura, el 35% de los pacientes con glioblastoma presentan angustia psicológica. Esto suele estar relacionado con el mal pronóstico de la enfermedad, al deterioro físico y neurocognitivo, a las secuelas de las terapias antitumorales que tienen que someterse, y a la incertidumbre del futuro. Además, los pacientes con HGG muestran un mayor riesgo de complicaciones psiquiátricas en comparación con la población general de cáncer, y la enfermedad psiquiátrica previa, representa un factor de riesgo de complicaciones psiquiátricas durante el transcurso de la enfermedad.

Durante su enfermedad, aparece una retirada progresiva de su vida social y generalmente se quejan de un apoyo social deficiente durante la progresión de la enfermedad. Sentimientos de aislamiento, soledad y vulnerabilidad son comunes después del diagnóstico. El empeoramiento de las capacidades físicas y la pérdida progresiva de la independencia hacen que los pacientes se sientan indefensos e indignos. El estado de incertidumbre y la espera produce un malestar constante. Durante este tiempo, las alteraciones psicológicas de los pacientes y el estado de ánimo representan cambian con rapidez y se adaptan mal a las circunstancias. De acuerdo con esto, se debe realizar un tratamiento psicológico integral. Estos pacientes suelen subestimar su propia angustia debido a una alteración en la propia percepción, y los profesionales deben estar debidamente capacitados para comunicarse con empatía y comprensión.

De esta manera, los servicios de apoyo pueden aliviar la angustia de los pacientes, y se ha demostrado que los pacientes pueden aprovechar la terapia psicológica individual y grupal. En este sentido, los cuidados de apoyo deben integrarse mediante servicios psicológicos y apoyo existencial mediante un modelo holístico de atención que ayude a los pacientes a afrontar los cambios que experimentan durante la enfermedad. Entre las intervenciones psicológicas, la terapia cognitiva conductual puede ser útil para enfrentar inquietudes psicológicas tales como internalizar problemas, ansiedad, bajo estado de ánimo, quejas somáticas y dificultades sociales y emocionales que los pacientes con glioblastoma pueden tener. Además, una coordinación de atención integrada con un plan de atención adecuado, intervenciones psicológicas y una comunicación adecuada entre los proveedores de atención sanitaria y los pacientes puede minimizar la sensación de incertidumbre de los pacientes y, por lo tanto, aliviar la angustia psicológica.

Página revisada el 27 de Julio del 2020

Málaga, España (Spain)

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