Glioblastoma multiforme

El glioblastoma multiforme se caracteriza por un mal pronóstico, bajas tasas de supervivencia y oportunidades limitadas para la terapia. Los gliomas malignos son la tercera causa de muerte por cáncer en las personas de entre 15 y 34 años, lo que representa el 2,5% de la cifra mundial de muertes por cáncer. Entre los gliomas, el glioblastoma multiforme representa el 50%, con una incidencia máxima en pacientes mayores de 65 años. Debido a la ausencia de tratamientos quirúrgicos y médicos eficaces actualmente disponibles para el glioblastoma, un diagnóstico temprano junto con una clasificación tumoral precisa es de vital importancia para seleccionar un tratamiento personalizado.


Los gliomas son tumores de origen neuroectodérmico, que muestran una variabilidad considerable en la edad de inicio, grado de gravedad, características histológicas y capacidad de progreso, así como para hacer metástasis. Según la clasificación de la OMS, los astrocitomas se clasifican histológica y clínicamente en cuatro tipos: astrocitoma pilocítico, astrocitoma difuso, astrocitoma anaplásico y glioblastoma multiforme. El astrocitoma metacítico y el astrocitoma difuso se caracterizan por una tasa de crecimiento relativamente baja, mientras que para el astrocitoma anaplásico y el glioblastoma multiforme por la proliferación común incontrolada, la penetración del tejido difuso y la neurodegeneración. A su vez, los glioblastomas se clasifican en tres subtipos, dependiendo del estado de la mutación del gen IDH: glioblastomas primarios (tipo IDH-salvaje), glioblastomas secundarios (IDH-mutante) y glioblastomas no clasificados (NOS). Es importante señalar que los glioblastomas no clasificados (NOS) no pertenecen a una categoría específica de glioblastoma, dada su heterogeneidad diagnóstica y genética; por esta razón, no pueden clasificarse dentro de ningún otro grupo.


Diagnóstico y tratamiento del glioblastoma:

Actualmente, los principales métodos de diagnóstico para la detección de gliomas se basan en pruebas neurológicas y métodos de neuroimagen, realizados cuando la enfermedad ya está en una etapa avanzada . El diagnóstico tardío del glioblastoma se debe principalmente al lento proceso de diseminación típico de los tumores cerebrales, lo que permite que las estructuras se adapten gradualmente tanto a la compresión como a la deformación causada por la masa tumoral. Por esta razón, incluso en el caso de signos morfológicos pronunciados de penetración tumoral en el tejido cerebral, las manifestaciones clínicas pueden estar completamente ausentes. Sin embargo, un inconveniente importante se produce en pacientes que hacen uso de fármacos antiangiogénicos o quimio-radioterapia, que pueden engañar significativamente los resultados provenientes de los análisis de neuroimagen, lo que hace que el seguimiento sea aún más difícil.


Un tratamiento típico para el glioblastoma implica la resección quirúrgica de la masa tumoral, seguida de los tratamientos de radioterapia y quimioterapia. Sin embargo, estas terapias a menudo se demuestra que son ineficaces, dada la alta tasa de recaída, apariencia general de resistencia tumoral con el tiempo, junto con un grave deterioro neurológico del paciente. Independientemente de su radicalidad, la resección quirúrgica de los glioblastomas es a menudo inadecuada, dada la frecuente presencia residual de focos microscópicos, lo que conduce a una recaída o incluso a la recurrencia de la enfermedad. Esto se debe principalmente a su crecimiento infiltrado, así como a sus altas habilidades proliferativas. Sin embargo, numerosos estudios han puesto de relieve la importancia de maximizar la eliminación de tumores para aumentar la esperanza de vida de los pacientes con glioblastoma multiforme (GBM). De hecho, es de vital importancia extirpar la masa tumoral hasta las fronteras con el tejido circundante sano, con el fin de tener un efecto beneficioso en la tasa de supervivencia del paciente. Sin embargo, incluso la resección tumoral radical no es concluyente, ya que a menudo es seguida por una recaída de la enfermedad. Estos hallazgos explican por qué el glioblastoma no es una enfermedad quirúrgicamente tratable. Más recientemente, sobre la base de los resultados obtenidos con otros tumores, se han administrado nuevos tratamientos basados en inhibidores de la proteasa del VIH que liberan óxido nítrico a pacientes con glioblastoma. Otros estudios han demostrado que, a pesar de la alta vascularización del glioblastoma, los tratamientos con el anti-VEGF bevacizumab no mejoran significativamente la supervivencia global de los pacientes. Por último, aunque varios ensayos clínicos han caracterizado el uso de implantes de obleas de carmustina (Gliadel, generado hace 20 años) tras la resección tumoral como terapia adyuvante, su aplicación clínica ha permanecido baja.


El plasma es el espécimen biológico más prometedor utilizado actualmente para el diagnóstico precoz de gliomas. En la sangre periférica, varios marcadores, como metabolitos tumorales, los ácidos nucleicos extracelulares circulantes, las células cancerosas circulantes, las proteínas asociadas con el desarrollo tumoral y las vesículas extracelulares pueden detectarse fácilmente mediante el uso de nuevas tecnologías moleculares altamente sensibles, incluyendo espectrometría de masas, ensayo ELISA de alta sensibilidad, ddPCR, etc. El uso de estas tecnologías altamente sensibles es necesario porque en plasma, la concentración de marcadores específicos del tumor cerebral, incluidas las proteínas, podría reducirse en gran medida a ng/ml o incluso a concentraciones más bajas, por lo tanto, en el límite de detección. Miyauchi E et al., demostraron la eficacia de un análisis independiente de la información utilizando espectrometría de masas de alta resolución, donde se detectó con éxito la concentración plasmática de posibles proteínas marcadoras tumorales en pacientes con glioma, y significativamente diferente en sus niveles de expresión en comparación con muestras de control.


Actualmente, la evaluación de los parámetros genéticos en las muestras de biopsia de pacientes con glioma es de vital importancia para la formulación de un diagnóstico refinado y la elección de la mejor estrategia de tratamiento . Además, los ácidos nucleicos circulantes que se encuentran en la sangre y otros fluidos biológicos, ya sean libres o asociados con vesículas extracelulares, podrían utilizarse como marcadores para el diagnóstico y clasificación temprano de los tumores cerebrales. En particular, actualmente se analizan como práctica rutinaria una serie de biomarcadores genéticos glioma clínicamente significativos. Entre estos biomarcadores, los más representativos son: estado de mutación IDH1/2, metilación del promotor MGMT, co-eliminación 1p/19q y pérdida de ATRX. Los métodos moleculares ampliamente difusos para el análisis de estos biomarcadores genéticos y la identificación de mutaciones de ácido nucleico incluyen: secuenciación directa, fusión de alta resolución (HRM), inmunohistoquímica, PCR digital de gotas (ddPCR), y varios otros . Mediante el uso de estas técnicas avanzadas, hoy en día es posible clasificar GBM histológicamente indistinguible por la presencia/ausencia de mutaciones genéticas, que tiene un importante valor terapéutico, pronóstico y experimental. Los problemas con el análisis de ácidos nucleicos en la sangre periférica son similares a los problemas encontrados al buscar compuestos derivados del sistema nervioso central polar alto molecular (SNC). En particular, baja concentración, baja abundancia de los compuestos en la circulación sistémica, junto con su débil penetración pensó el BBB, hacen que los ácidos nucleicos derivados de tumores cerebrales difíciles de identificar como moléculas circulantes.


Bibliografia recomendada:

Current and Future Trends on Diagnosis and Prognosis of Glioblastoma: From Molecular Biology to Proteomics

AS Silantyev, L Falzone, M Libra, OI Gurina… - Cells, 2019 - mdpi.com

Glioblastoma: State of the Art and Future Perspectives

G Tabatabai, H Wakimoto - 2019 - mdpi.com

Intracavitary radioimmunotherapy of high-grade gliomas: present status and future developments

HJ Reulen, ES Molina, R Zeidler, FJ Gildehaus… - Acta …, 2019 - Springer

Potential improvement of survival statistics for glioblastoma multiforme (WHO IV)

HS Goldsmith - Surgical neurology international, 2019 - ncbi.nlm.nih.gov



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Página actualizada el 17 de Septiembre de 2020

Málaga, España (Spain)

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