¿La dieta cetogénica funciona?

Actualizado: ene 30

En general, las dietas de restricción calórica parecen ser seguras en los datos clínicos recogidos hasta la fecha, pero los datos de eficacia, calidad de investigación y evidencia son escasos lo que sugiere, que no sea creible y además no se ha demostrado el aumento de supervivencia en combinación con ningun quimioterápico hasta la fecha.


La causalidad no puede demostrarse con resúmenes clínicos e informes de casos y resultados con pequeñas cohortes de prospectivos.


En un estudio retrospectivo parecía mejorar 10 meses la supervivencia con una dieta cetógena, en comparación contratamientos estándar (6,5 meses), Sin embargo, no se realizó un estudio estadístico formal entre estos dos grupos, y por lo tanto no se obtubo ninguna conclusión científica.


Otra fuente de equivocación es la posibilidad de necrosis conocida como pseudoprogresión o necrosis por radiación, un fenómeno que imita al tumor progresivo o recurrente en las imágenes y se confunde comúnmente con ser recurrencia. Casi todos los pacientes en los estudios clínicos revisados se sometieron a radioterapia, ya sea antes o de forma concomitante puediendo haber llevado a la inclusión de glioblastomas recurrentes que en realidad eran pseudoprogresión. Esto no fue discutido por ninguno de los estudios. Además, las dietas de restricción calórica puede alterar la incidencia de radionecrosis debido a alteraciones en la vía de señalización VEGF, que complica la comparación de los datos de los resultados con controles históricos.


Además, cinco estudios clínicos administraron dietas de restricción calórica de forma concomitante con quimioterapia o bevacizumab. Por lo tanto, los efectos respectivos de ambas modalidades de tratamientono pueden evaluarse con precisión a partir de estos estudios incontrolados. En la mayoría de los estudios clínicos, la cetona en sangre y orina no alcanzaron los valores de concentraciones recomendadas (dados por una directriz holandesa para el uso de dieta cetógena en epilepsia refractaria pediátrica), administración de corticoesteroides, y la falta de tratamiento por parte de un dietista registrado.


La dieta cetógena clásica, tal como se utiliza en la epilepsia refractaria pediátrica, es mal tolerada, debido a la propia dieta y los efectos adversos gastrointestinales.


En dos estudios con neoplasias malignas avanzadas (no gliomas), sin embargo, las dietas de restricción calórica fueron bien toleradas en la mayoría de los pacientes y no causaron efectos adversos graves, además de pérdida de peso de un promedio del 4% o menos, que se consideró inofensivo.


Cuatro pacientes consideraron que la dieta cetógena era intolerable, y sintieron que redujo su calidad de vida.


La selección de la dieta óptima de eestricción calórica no sólo debe basarse en eficacia, pero también en la seguridad, la viabilidad y el efecto sobre la calidad de la vida. Además, se debe mantener el peso corporal, ya que el peso la pérdida y la desnutrición en los pacientes con cáncer se asocian con una peor respuesta a las terapias, más efectos adversos y complicaciones, supervivencia media corta y mala calidad de vida. Por lo tanto, se recomienda no utilizar dietas restringidas calóricas en pacientes con cáncer con riesgo de desnutrición.


Bibliografía

Noorlag L, De Vos FY, Kok A, Broekman MLD, Seute T, Robe PA, Snijders TJ.

Treatment of malignant gliomas with ketogenic or caloric restricted diets: A

systematic review of preclinical and early clinical studies. Clin Nutr. 2019

Oct;38(5):1986-1994.

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Página revisada el 7 de Julio del 2020

Málaga, España (Spain)

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