La esperanza del glioblastoma

Vivimos una época convulsa buscando nuevas soluciones para el glioblastoma multiforme.


A día de hoy sabemos que la temozolomida no termina de funcionar y la supervivencia media es de solo 14 meses.


A modo de resumen podríamos decir que el glioblastoma usa la técnica del camaleón para evadirse de todas las terapias actuales, creando rápidamente resistencias que hacen ineficaz la terapia.


Por eso, la inmunoterapia funciona a medias. Las vacunas que han sacado hasta el momento, así como la mayoría de terapias inmunes o genéticas funcionan solo hasta se generan nuevas células con chaqueta nueva que es más resistente al temporal terapéutico.


Lo único que podemos hacer hoy es la estrategia de la combinación.


Es decir, atacar por todas las vías bioquímicas posibles para debilitar globalmente al tumor y que las nuevas chaquetas que construya duren el menos tiempo posible y sean débiles, para que no de tiempo a que aprenda del entorno.


Siguen siendo muy importantes los anti-angiogénicos, como el bevacizumab, lo que pasa que la mala combinación terapéutica o su desconocimiento aún no ha potenciado sus efectos.


Se están descubriendo un montón de moléculas naturales que están mejorando la resistencia del glioma grado 4 a los tratamientos como el temodal, pero esta por ver como se añaden a los tratamientos convencionales.


No solo existe el bevacizumab, hay otros antiangiogénicos como el captopril o la minociclina que pueden ser eficaces y probablemente menos tóxicos.


La metformina, que inhibe mTOR, la ranitidina con su efecto inmunomodulador, la tranilcipromina que inhibe LSD1 Histona desmetilasa o el mebendazol con efectos antimitóticos son ejemplos de los múltiples tratamientos que se están investigando hoy en día.


Queda mucho camino por hacer pero hay muchos recursos no explotados que están ahí para ser utilizados.


Dr. Marcos Escosa

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Página actualizada el 17 de Septiembre de 2020

Málaga, España (Spain)

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